Riesgos del amoníaco y medidas preventivas
Hoy continuaremos presentando otro gas común: el amoníaco.

¿Qué es el amoníaco?
El amoníaco es un compuesto inorgánico con la fórmula química NH₃. Es un gas incoloro con un olor penetrante y fuerte. Se utiliza comúnmente en la producción de nitrógeno líquido, agua amoniacal, ácido nítrico, sales de amonio y aminas. Puede sintetizarse directamente a partir de nitrógeno e hidrógeno. El amoníaco puede quemar las mucosas de la piel, los ojos y las vías respiratorias. La inhalación de cantidades excesivas de amoníaco puede provocar edema pulmonar e incluso la muerte.
Peligros del amoníaco
El amoníaco es un gas tóxico e inflamable, generado principalmente en industrias como la ganadería, la petroquímica, la de impresión y teñido, y la textil. Es uno de los productos químicos peligrosos con una tasa de accidentes relativamente alta en China. En los últimos años, se han producido con frecuencia fugas y explosiones de amoníaco en el país. Las instalaciones de almacenamiento en frío, las fábricas de alimentos acuáticos, los talleres de equipos de amoníaco, las plantas de fertilizantes, las plantas químicas y los parques de tanques son zonas comunes donde se producen fugas de amoníaco. Los peligros de las fugas de amoníaco han causado graves pérdidas humanas y materiales, atrayendo la atención de toda la sociedad.
El amoníaco es altamente corrosivo y tiene un efecto irritante sobre los tejidos cutáneos con los que entra en contacto. Tras una intoxicación por amoníaco, se produce una irritación evidente en la garganta y la boca. Al ser inhalado, el amoníaco penetra fácilmente en el torrente sanguíneo a través de los alvéolos y se combina con la hemoglobina, destruyendo su función de transporte de oxígeno. La inhalación de grandes cantidades de amoníaco en un corto período de tiempo puede causar síntomas como lagrimeo, dolor de garganta, ronquera, tos, esputo con vetas de sangre, opresión en el pecho y dificultad para respirar. En casos graves, puede producirse edema pulmonar. Cuando la concentración de amoníaco en el aire alcanza los 500-700 mg/m³, puede producirse una muerte súbita. La inhalación de amoníaco en exceso, que resulta en una alta concentración de amoníaco en la sangre, puede causar paro cardíaco y respiratorio, poniendo en peligro la vida.
Riesgos de las fugas de amoníaco
01 Vaporización y difusión sencillas
Cuando se produce una fuga de amoníaco, este pasa de estado líquido a gaseoso. El amoníaco líquido se vaporiza rápidamente y su volumen se expande velozmente. El amoníaco líquido que no se ha vaporizado a tiempo se atomiza en el vapor en forma de gotitas. En la etapa inicial de la fuga, debido a la evaporación parcial del amoníaco líquido, la densidad de la nube de vapor de amoníaco es mayor que la del aire. El amoníaco se dispersa con el viento, lo que facilita la formación de una extensa zona contaminada, así como de una zona de combustión y explosión.
02 Propenso a intoxicaciones y víctimas
El amoníaco es un gas tóxico, irritante y maloliente que se volatiliza fácilmente. Cuando se libera a la atmósfera y se dispersa, puede causar intoxicación aguda y quemaduras. La concentración máxima permitida de amoníaco en el aire es de 30 mg/m³. Cuando la concentración de amoníaco en el aire alcanza entre el 0,5 % y el 0,6 %, puede provocar intoxicación en el personal en 30 minutos. Las principales vías de entrada del amoníaco al cuerpo humano son la piel, las vías respiratorias y el tracto digestivo.
03 Propenso a la combustión y la explosión
El amoníaco no solo es un gas tóxico, sino también inflamable. Su punto de autoignición es de 651 °C, su poder calorífico oscila entre 2,37 y 2,51 J/m³, su temperatura crítica es de 132,5 °C y su presión crítica es de 11,4 MPa. Cuando la concentración de amoníaco en el aire alcanza entre el 11 % y el 14 %, puede arder al contacto con una llama abierta, produciendo una llama de color amarillo verdoso. La presencia de aceite incrementa el riesgo de combustión.
04 Propenso a la contaminación ambiental
El amoníaco puede contaminar el aire. Bajo la acción del viento, este gas tóxico se dispersa, provocando una contaminación atmosférica a gran escala y perjudicando a personas y animales. Si una gran cantidad de amoníaco líquido se filtra a ríos, lagos, embalses y otros cuerpos de agua, provocará contaminación hídrica. En casos graves, el agua de estos cuerpos de agua no podrá utilizarse sin tratamiento.
05 Propenso a accidentes secundarios
El amoníaco es inestable. Se descompone al calentarse y reacciona químicamente de forma violenta al entrar en contacto con flúor, cloro, etc. En caso de altas temperaturas, aumenta la presión interna del recipiente, con el consiguiente riesgo de rotura y explosión.
06 Difícil de desechar
El amoníaco se almacena en recipientes en estado líquido tras ser presurizado o enfriado desde su estado gaseoso. Debido a los diferentes métodos de almacenamiento del amoníaco líquido, las distintas presiones en los recipientes, las diferentes ubicaciones de fugas y los distintos tamaños de grietas, la aplicación de medidas como el sellado y el trasvase implica elevados requisitos técnicos y grandes dificultades.
Soluciones de seguridad para fugas de amoníaco
La monitorización y la prevención en lugares propensos a fugas de amoníaco pueden reducir eficazmente la ocurrencia de accidentes y desastres. Es fundamental instalar detectores de amoníaco a tiempo. Dado que la densidad del gas amoníaco es menor que la del aire, el detector debe instalarse entre 0,5 y 2 metros por encima del punto de fuga, con el sensor orientado hacia abajo. No instale el detector de amoníaco en las siguientes ubicaciones:
- Lugares directamente afectados por el vapor y el negro de humo;
② Lugares con gran volumen de aire, como puertos de suministro de aire, ventiladores de extracción y puertas;
③ Lugares con mucho vapor de agua y gotas de agua (humedad relativa: ≥90%);
④ Lugares con una temperatura inferior a -20℃ o superior a 50℃;
⑤Lugares con fuerte electromagnetismo.

Recomendación de instrumentos
El detector de amoníaco de Chuang'an Electronics utiliza sensores de alta calidad que permiten monitorizar en tiempo real si la concentración de fugas de amoníaco supera el límite permitido y emite alertas sonoras y luminosas de forma oportuna. Además, puede conectarse a dispositivos externos como extractores de aire y electroválvulas para garantizar la seguridad en zonas donde se utiliza amoníaco. Para asegurar la precisión y fiabilidad de la monitorización en áreas con amoníaco líquido, los detectores deben someterse a calibración y mantenimiento periódicos. La calibración debe realizarse según las instrucciones del fabricante para garantizar la precisión y fiabilidad de las mediciones en diferentes condiciones ambientales.
Si bien el amoníaco es una materia prima química importante, su naturaleza dual exige precaución durante su uso. Mediante el uso de instrumentos de detección de alto rendimiento, los usuarios pueden monitorear y controlar de manera más efectiva la emisión y distribución de amoníaco para garantizar la seguridad del entorno laboral y vital.



















